1. Monitorea la “cultura de comunicación” en tu hogar y trabajo.
¿Es el chisme la norma? ¿Lo son el sarcasmo y la insensibilidad? Si es así, es tiempo de ser firme y cambiar a un nivel superior de sensibilidad y respeto.
2. Permite que la gente que se verá afectada por las decisiones que tomes tenga parte en retroalimentarte respecto a tu decisión antes de que sea final.
Esto puede significar que si ya te formaste una edcisión, que la de “de-formes” a fin de obtener retroalimantación de los que estén involucrados. Evitar compartir con otros tu proceso de toma de decisiones puede hacerlos sentir que se les falta al respeto, que no son importantes a que han sido abandonados.
3. Cambia lo que estés haciendo si una situación te hace sentir que estás comunicándote en base al papel del hijo o del progenitor.
Los comunicadores excelentes mantienen una igualdad de adulto/adulto en su estilo de comunicación con sus iguales.
4. Escucha con cuidado buscando cualquier mentalidad de víctima, que se cuele en tu habla.
Cuando la notes inmiscuyéndose, detente y repite lo que sea que estuvieses diciendo, usando lenguaje de responsabilidad. “Estuve muy enfermo para llamar a mi mamá” puede cambiarse a “Estuve enfermo y tomé la decisión de esperar hasta sentirme mejor para desearle a mi mamá un tardío feliz cumpleaños”.
5. Deja de chismear
Destruye la confianza. La confianza es el ingrediente más importante en las relaciones y negocios de éxito.
6. Honra a tu cónyugue y a tus hijos limitando la cantidad de tiempo que estés en tu teléfono celular cuando te encuentres con ellos en el carro.
Esta puede convertirse en una zona sagrada para profundizar la intimidad familiar si haces los cambios necesarios para establecer fronteras. Nadie dijo nunca al borde de la muerte: “Desearía haber estado más tiempo al teléfono en mi carro”.
7. Cumple con tus declaraciones de lo que digas que vas a hacer.
La gente te verá como responsable y confiable. Si sigues en un patrón de cambiar de idea en el último momento, los demás pensarán que eres “voluble” y que “te das aires”.
8. Comparte las emociones negativas únicamente en persona o por teléfono.
Los email, los mensajes en contestadoras y las notas son demasiado impersonales para la delicada naturaleza de las palabras negativas. Lo que se siente como una bomba sobre el papel puede sentirse como una pluma cuando se da en persona.
9. Habla con los miembros de la familia con mayor respeto y cortesía que con la que le hablas a cualquier otra persona.
Casi todos hablan con su cónyuge, hijos, hermanos, padres, etc. de una manera que nunca soñarían en hablar con sus compañeros de trabajo. Si haces esfuerzos por revertir esta tendencia, tendrás mayor posibilidad de experimentar la clase de relaciones que estás esperando experimentar.
10. Evita establecer lo obvio.
Si alguien ha subido de peso, perdido, se ha cortado el cabello o se lo ha dejado crecer, o la barba, probablemente esté cansado de que todos lo mencionen.
Doctora Clare Albright.